jueves, 21 de octubre de 2010

REFLEXIONES SOBRE EL FENÓMENO DE LA APATÍA EN ÁMBITOS ESCOLARES

Lic. Rodolfo Valentini

 "La pasión  no  solo  es constitutiva  del ser humano sino   principio  de  toda  comunidad   y  sociedad, la  misma  se   relaciona  con la creatividad  y  la  acción.   Es decir, la  pasión se  pone  en  juego en  la acción.  En  todo acto creativo el sujeto  se  funda  y,  a la vez, se enajena  en  la  pasión  permitiendo  que las  pasiones alegres triunfen sobre las  pasiones tristes,  el amor  sobre  el  odio, el sentimiento  de lo maravilloso sobre el sentimiento  de lo siniestro"                                                  Enrique Carpintero

" Pase lo que pase nuestra          esencia está intacta. Somos seres llenos de pasión"

Los que trabajamos junto con docentes tratando de acompañarlos oficiando de co-pensores en la dura tarea de crecer como educadores y de realizar aportes para la transformación de la educación, recibimos a menudo consultas respecto al comportamiento de niños y adolescentes denominado "apatía". Estos educadores señalan a este fenómeno que se ha incrementado en estos últimos tiempos y que afecta a un sinnúmero de alumnos de todas las edades, como "una falta de interés" en el colegio, en las actividades, en el futuro, etc....

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Nadie puede ser un “diccionario que camina”

¡Diga no sé! cuando no sabe, o no entiende
El doctor Adrián Paenza sostiene que las personas, a medida que crecen, se sienten incómodas cuando desconocen o no entienden algo. Y por ese temor, son incapaces de decirlo. La sociedad, a su vez, se ocupa también de remarcar esa ignorancia, a veces en forma agraviante (“A ese le faltan jugadores….”). Los niños por su parte, no tienen dificultades en preguntarlo todo: “¿por qué el cielo es azul?”, “por qué mi hermanito tiene pitito y yo no”, ¿por qué el agua moja…? Entonces, ¿por qué se supone que los adultos no pueden preguntar? ¿por qué está mal volver a preguntar algo que se supone que uno tiene que entender, aunque no se entienda? A continuación las reflexiones de Paenza.

Es curiosa la dificultad que tenemos los humanos de decir: “no sé, no entiendo”.

Y es curioso también cómo se va modificando a lo largo de los años, porque los niños no tienen dificultades en preguntar: “¿por qué el cielo es azul?” o “¿por qué mi hermanito tiene pitito y yo no?” o “¿por qué gritaban ustedes dos ayer por la noche?” o “¿por qué el agua moja y el fuego quema y la electricidad da patadas?” Y siguen los “porqué”.

En todo caso, a lo que aspiro es a que concuerde conmigo en que los niños no tienen dificultades ni pruritos en cuestionar todo. Y cuando digo “todo”, quiero decir “¡todo!”.

Pero a medida que el tiempo pasa, empiezan los rubores, los temores y uno ya no se siente tan cómodo cuando se exhibe “falible” o “ignorante”. La cultura se va filtrando por todas partes y las reglas empiezan a “encorsetar”.

Uno se empieza a sentir incómodo cuando no entiende algo... y la sociedad se ocupa de remarcarlo todo el tiempo. ......


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